¿Por qué tengo que ser YO quien luche contra esos hijos de las estrellas?

Querido diario:

Hablé con el maestro. Le hablé y se lo dije. Intenté expresarme bien pero parecía no entenderme. Piénsalo dos veces, bajo tantos cuadros aplastados por las dimensiones. Madre, padre, debo irme. Aspiro a deshacerme en la sangre del mundo            pero las lágrimas flotan en el espacio. ¿Cuantas bestias en mis labios sobreviven aún? ¿Sabes cuando sientes la vida derretida en tus mejillas?

Roja, caliente…

un fenomeno border line que si te descuidas cae sobre tus zapatos sintéticos.

Sí…intenté convencerlo

ayer

y hoy.

Que mi fuerza es la sombra de mi lápiz electrónico. Que me veo colgada junto a un puzzle de este mundo… ¿Qué me queda por rozar?

Me dijo que los antiguos buscaban a su Dios en las rocas, pero no encontraron más que bichos de tanto en tanto. Pero hay dinosaurios en las arrugas de esta sala que se estremecen como caracoles nuevos en una litera claustrofóbica. Y esos sonidos tubulares…

¿Por qué yo…

…y ahora?

Todo vuela y se mueve bajo el mismo paraguas desplegado en luces que caen porque el gato se sacude bostezando. y entre tanto futuro acurrucado dentro hay hologramas que se relamen con mis dudas, querido maestro.

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Hoy me sentaré a ver cómo el tiempo pasa lento.

Cómo cambian las voces,

si no las escuchas.

 

Se hará de noche para ti y rezaré al sueño:

que arrastre tus pestañeos

hasta mis ojos.

 

Como una cereza entre tus dedos camino

deseando.

 

Y mi corazón esperará tras el cristal

para ver al azul pasar lento como el tiempo.

Bajo las cuatro patas
otras cuatro las encierran.
Creen que su solidez es un peligro.
Creen que sus dimensiones son impías
e intentan anularlas.
Pero en su borrosa violencia no consiguen más
que ensalzar la belleza de sus formas
y de su esencia.

Y mi figura descompuesta

colgada en la pared.

Marcos de polietileno

abrazándome despacio.

Mi cabello va soñando.

Ángulos rectangulos.

Pasean perdiciones por mis dedos

desdibujados.

Así es mi casa.

Así es mi pared

porque la he pintado

con mimos chorreantes

de mis manos. Flacas.

Y le he tapado la humedad.

Ahora la miro.

Que suene la guitarra.

Mientras, en cuadros

me extingo. Veo. Palpo.

Oigo el muro de enfrente.

Made in Taiwan.

Envasado al vacío.

Viví un momento como si tuviera cuatro años.
Todo nuevo a cada respiro.
Bajo la manta cojeaba la tarde y aún debajo
el aire era extraño, agachado y dormido
como horas de nadie.

 

Una cançó de gel

creu en les teves mans d’aigüa.

Els amants del món criden desencaixats

per la por.

Una cançó de gel

com la teva lluna infinita i blava.

Una cançó de gel mira

el fascinant gest del sol jugant amb les boires.

S’eixuguen les ones al cel

per mullar-te els llavis.

Com gel espero desfer-me

i caure sobre tu.

Així.

Tú.

Una cançó de gel,

estranyament pausada i silent,

retallant-me boja

en caure la nit.